Economía Social NI TANTO NI TAN POCO. Por Mario Elgue.

Si se conviene definir que la economía es “el sistema que se da una comunidad para definir, generar y administrar recursos a fin de determinar y satisfacer las necesidades legítimas de sus miembros”, la economía social no constituye un sistema sino un subsistema que se desenvuelve en los grandes sistemas, en sus diversas variantes.

SE INTEGRA EN MODELOS PLURALES

Para considerar a la economía social como un sistema alternativo al actual sistema-mundo capitalista global, se debería caracterizar la propiedad social. Y no sólo en el nivel de las cooperativas de trabajo sino en todo tipo de cooperativas (por ejemplo, de las de provisión y comercialización que tienen personal en relación de dependencia) y de la economía popular. Para ello, son necesarios desarrollos teóricos que indaguen si la propiedad social tiene una identidad válida, yendo más allá del exclusivo punto de vista sociológico.

La economía social no dispone de una concepción totalizadora y no cuenta con instrumentos para tener un control adecuado de las decisiones en cuanto a las formas tecnológicas de producción y, al modificar los precios, lo hace dentro del sistema en el que actúa y en función de las estructuras del mismo.

Es sabido que, más allá de la aspiración sistémica de los pioneros, el objetivo de la economía social fundacional (cooperativas, mutuales y asociaciones) ha sido mejorar las condiciones de vida y la participación democrática de sus miembros pero ya no considera (al menos en sus organizaciones más relevantes) la sustitución de los sistemas vigentes, lo que implicaría ir mucho más allá de lo socioeconómico y reflexionar sobre que métodos de acción política para el acceso al poder utilizaría esta “otra economía”, lo que a todas luces no está hoy en los planes de los emprendedores de la economía social (Portnoy, 1979).

De todos modos constituye -lo que no es poco- un subsistema diferenciado que coexiste junto al subsistema privado lucrativo y junto al subsistema público.

INCUBANDO A MICROEMPRENDEDORES

Pese a los reparos antes expuestos, no es para nada menor que la economía social esté integrada por empresas asociaciones que no tienen fines de lucro sino la motivación y el objetivo de satisfacer necesidades legítimas. Más aún sus organizaciones procuran obtener resultados económicos positivos que nutren otros mecanismos de acumulación de capital social ampliado. Así se dan las condiciones para apoyaturas innovadoras: variados esquemas de “padrinazgos” o de “tutorías” que están en condiciones de financiar, amparar e impulsar las unidades de la nueva economía popular, buscando eslabonamientos económicos e institucionales de mutua conveniencia.

(Fragmento corregido de mi libro “Unidos en la Diversidad” de Ed. Corregidor, Bs. As., 2011).

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